El Napoles y El City

La visita del Manchester City de Pep Guardiola al siempre intenso y agitado San Paolo se saldó con una victoria y cuatro goles -dos a balón parado y dos al contragolpe- que apuntalan la dinámica de resultados de un City que fue paciente sin tener la pelota, un rasgo que le valió para profundizar en las carencias de un Napoli que tropezó nuevamente en el día importante. Ante un oponente de máxima entidad, los de Sarri dejaron media hora sensacional y una derrota construida en tres puntos concretos, por fondo y forma concluyentes sobre su necesario update competitivo: los napolitanos aún no manejan los tiempos de la competición.
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Porque con marcador a favor y barriendo al City en su salida de balón vino el gol de Otamendi a balón parado, después el de Stones de igual modo y el gol del Kun tras fallar Callejón un mano a mano clarísimo en la jugada inmediatamente anterior. No tuvo el City que recurrir a levantar y girar el choque a base de personalidad y dominio, ni tampoco de frecuentar en asedio el área de Reina. Fue todo puntual, un adjetivo que habla mejor de este Manchester City y que aleja al Napoli de objetivos mayores. No obstante, el Napoli sigue gozando de una formidable salud cuando marca un ritmo alto en toque y presión.

Los italianos se marcaron 30 minutos formidables, con una presión agotadora sobre la salida citizen. Guardiola, que dio descanso a Silva, fue muy superado en la presión mixta de los partenopeos. Sarri valoró el partido de la primera vuelta, ajustó su puesta en escena y maniató a su rival con la altura de su mediapunta -Hamsik- y las marcas de Jorginho y Allan sobre los movimientos interiores de Gundogan, De Bruyne y Sané. Impecable en cada priemr toque y triangulación en los costados, el Napoli pudo correr con Insigne, que adelantó a los suyos con una combinación primorosa con Mertens.
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Fue media hora que quizás sólo pueden hacer ellos en todo el continente pero logrado el primer objetivo, comenzaron a pasar cosas que restan credibilidad a sus posibilidades. Bajando el altísimo ritmo impuesto, el City fue apareciendo, principalmente entendiendo bien que los partidos ante el Napoli, principalmente cuando alternas la posesión, está en los costados. Allí, si la presión italiano se templa y los laterales no muerden tan arriba, la ayuda del extremo es irregular. Sané en apoyo y Sterling tocando y rompiendo junto a Agüero y De Bruyne, menos creador y más móvil, comenzaron a despistar a los locales.

Lo que fue aconteciendo resumió la precipitación napolitana, fruto de su menor control emocional de las situaciones una vez suceden contratiempos. Los goles a balón parado del City, castigador y puntual, desorganizaron al Napoli, que se fue arriba con casi todos sus hombres. La contra de Sterling, Agüero y Sané fue precisa y siempre habilitada por su rival, que fue a por la victoria desde la urgencia. El resultado: el mismo Napoli, brillante e impuntual, y la otra cara del Manchester City, invicto esta temporada.